En este artículo vamos a desentrañar los motivos del desarrollo del vuelo sin motor en Alemania y la historia del Grunau 9, un planeador alemán que, a pesar de ser diseñado en 1923 por Edmund Schneider, no entraría en servicio hasta muy avanzada la década de los 20, concretamente 1929.
Construido en madera, fué concebido como planeador de vuelo básico para instrucción durante la conocida como República de Weimar, una etapa de entreguerras en la que como veremos aumentó notablemente el interés por el vuelo a vela.
Pero ¿Por qué este renovado interés por el mundo de los planeadores en la Alemania de la Posguerra?

Un motivo claro: “El Tratado de Versalles”.

Éste, en resumidas cuentas, fue un tratado de paz firmado al final de la Primera Guerra Mundial y que recogía entre sus muchas disposiciones que Alemania y sus aliados deberían aceptar toda la responsabilidad moral y material de haber causado la guerra y bajo los términos de los artículos 231-248/1 deberían desarmarse, realizar importantes concesiones territoriales a los vencedores y pagar cuantiosas  indemnizaciones.
Desarmarse, palabra clave para entender el renovado interes por el vuelo sin motor y por ende, los planeadores.

Estructurado en XV partes, la parte V del tratado recogía las clausulas militares, navales y aéreas. Éstas obligaban a una drástica reducción del ejército a 100.000 hombres y 4.000 oficiales, sin artillería pesada, submarinos ni aviación.
Dichas clausulas aparentemente nada decían del vuelo sin motor, por lo que, en un pais en plena posguerra, en el que se había prohibido el servicio militar obligatorio y con una economía muy maltrecha se hacía necesario un modelo capaz de eludir las prohibiciones, de bajo costo y que fomentase el trabajo en equipo.
Es entonces cuando, durante la década de los 20, comenzaron a surgir planeadores fruto de la evolucion de las alas delta existentes hasta entonces. Un claro ejemplo es el glider que nos atiene, el “Grunau 9”, monoplano construido en madera con alambres arriostrados y fuselaje abierto con un único piloto sentado al frente que no solo pilotaba sino que a su vez, con su propio peso, equilibraba la aeronave. Los controles utilizados fueron los convencionales y como “tren de aterrizaje” se utilizó un patin de madera bajo el fuselaje, aunque a veces se utilizaron carros con ruedas para facilitar el movimiento. En cada uno de los extremos de las semialas contaba con unas pequeñas piezas metálicas de protección.

ZS-1 19470000+- Quaggapoort Grunau IX (1)

Entendemos sin duda, en un pais en plena postguerra y con una gran crisis monetaria, la importancia de formar a sus pilotos con medios seguros y a precios muy reducidos pero… ¿Y el por qué del interes en las actividades grupales? ¿por qué se acude a los planeadores para realizarlas?
El vuelo sin motor ha sido históricamente una actividad grupal, claro ejemplo de ello fueron los vuelos que llevara a cabo en la inglaterra de 1895 el ingeniero Percy S. Pilcher que a partir de las orientaciones de Lilienthal y su libro “El vuelo de los pájaros”, emplearía para el lanzamiento de su planeador una cuerda de 400 metros, de la que tirarian hombres y caballos.

0599079
Por tanto será en Alemania y en los nuevos aeroclubes donde gran cantidad de hombres jóvenes servirán durante un periodo prolongado de aprendizaje ayudando en el lanzamiento y recuperación de los planeadores. Planeadores como el Grubau 9 fueron lanzados generalmente con una misma técnica y unos mismo elementos: “Colina, goma elástica y hombres”. Normalmente, la fase más intensa de la jornada era cuando, ladera abajo, había que recoger el planeador, y transportarlo colina arriba. ¿La recompensa para estos jóvenes? Volar. Era la primera fase del programa para llegar a convertirse en pilotos.

En alemania, este sistema de formación funcionó en los aeroclubes hasta los años 30 en que la mayoría de ellos fueron absorvidos por organizaciones Hitlerianas.
Dos tipos de planeadores destacaron en la Alemania de esos duros años 20. El Zogling de Elexander Lippisch y el Grunau 9.

El grunau fue conocido popularmente como “SKULLSPLITTER”, “machaca craneos” ,por la viga de madera situada frente a la cabeza del piloto que en caso de aterrizaje brusco, se daría de bruces contra ella. Con un peso máximo en despegue de 180 kg, y una envergadura de 10,73 metros podía alcanzar los 120 km/h.

www.vueloyvela.com