En el mundo de la aeronáutica todo es evolución, es decir, un modelo original es rediseñado, ampliado y mejorado alargando su vida util y eficiencia, reduciendo costes y aumentando su atractivo para conseguir alcanzar unas mayores ganancias y seguridad.

Actualmente, el Boeing 737 es el avión de pasajeros más vendido de la historia. De esta aeronave se han fabricado desde el año 1967 más de 10.000 unidades, con entregas pendientes que rondan las 5.000. Diez variantes distintas se han fabricado partiendo del modelo original (Boeing 737 100/200): la serie Classic que engloba los 737-300/400/500 y la serie Next Generation que abarca los 737-600/700/800/900. Éstas finalmente han sido sustituidas por una nueva evolución, la del archiconocido Boeing 737 MAX.

Pero ¿fué el 737 un diseño original, o evolución de modelos anteriores?

He aquí la respuesta: El 737 se desarrolló como una versión derivada del trimotor Boeing 727 para conseguir un modelo reducido, más barato y bimotor. Entraría en servicio el 10 de Febrero de 1968 con Lufthansa.

A pesar de que en la actualidad apenas quedan en servicio 90 Boeing 727, hasta la decada de los 80 fué uno de los aviones más exitosos. Su diseño fué fruto de un acuerdo entre tres de las mayores compañías aéreas de entonces: United Airlines, American Airlines y Eastern Airlines.

Éstas necesitaban de un modelo con posibilidad de aterrizaje en pistas cortas para potenciar el trafico de pasajeros entre aeropuertos pequeños, lo que se consiguió con el especial diseño de unas alas que combinaban flaps de tipo krueger y slats, dotando a la aeronave de una gran maniobrabilidad a bajas velocidades.

Además, el 727 incluía dos innovaciones muy atractivas para las compañías dedicadas a rutas de corto alcance: Una unidad de potencia auxiliar (APU) que capacitaba al avión para moverse de forma autónoma en pequeños aeropuertos incluyendo el arranque automático del motor, y la posibilidad de acceso y salida de pasajeros sin necesidad de vehiculos de servicio, ¿cómo?: a través de una puerta ventral de la que hablaremos más adelante.

Puerta ventral del 727

Hace 48 años, un hombre vestido de manera elegante, con gabardina y traje negro, impecables mocasines, camisa blanca y corbata, secuestraría uno de estos modelos en pleno vuelo. Su nombre era Dan Cooper. Hoy dia es uno de los mayores enigmas de la historia de la aviacion.

Cooper accedió a la cabina de pasajeros del vuelo 305 de NorthWest y se sentó en el asiento 18C, en la última fila. Viajaban un total de 42 personas entre pasaje y tripulación. Una vez iniciado el vuelo pidió un Bourbon y le entregó una nota a la azafata Florence Schaffner, la cual se encontraba sentada en un asiento plegable especial para los TCP cerca de la salida trasera, justo a la derecha del asiento de Cooper. Ésta, acostumbrada a proposiciones sexuales y números de telefono entregados en papel por parte de los pasajeros no la miró. Cooper, contrariado, la llamó de nuevo y acercandose a su oido le dijo: «Señorita, mejor lea lo que hay en esa nota. Tengo una bomba».

Cuando la azafata la leyó, se percató de que el avión había sido secuestrado. La nota sugería que el avión tenía una bomba y que se sentara a su lado. Cooper le solicitó 200.000$ en billetes de 20 y 4 paracaídas, dos de espalda y dos de emergencia. El piloto William Scot, informado, contactó con el Aeropuerto Internacional de Seattle-Tacoma.

Retrato robot de DB Cooper y objetos encontrados

Los controladores aéreos llamaron a policia y FBI y estos a su vez contactaron con la compañía que desde el primer momento se plegó a las exigencias del secuestrador. El siguiente paso fué comunicar a la azafata que comprobara si realmente existía una bomba. La señorita Florence vio que había algo parecido a una bomba, con batería, cilindros rojos y cableado. El señor Cooper había convencido a todos de que la bomba era verdadera.

A las 17.24 la torre de Seattle les daba permiso para aterrizar, haciéndolo a las 17.37. Dos peticiones causaban controversia en el FBI: por qué 4 paracaidas, ¿tenía complices?, y para qué, nadie hasta entonces había intentado saltar desde un vuelo comercial.

Tras descartar una intervención a bordo, tanto el dinero como los paracaídas fueron entregados. A las 19.40 el vuelo despegó de nuevo.

En un primer momento, la exigencia de Cooper era la de dirigir el vuelo hacia Mexico DF, sin embargo, piloto y secuestrador resolvieron aterrizar en Reno, Nevada, para cargar combustible. El misterioso personaje solicitó al piloto volar a 170 nudos, 3000 metros de altura y con la cabina despresurizada. El aparato en el que volaban, un Boeing 727, era el único con puerta ventral y el secuestrador conocía ese detalle.

En torno a las 20.13 la usó para saltar al suroeste del estado de Washington, con frío, lluvia y noche cerrada, sobre montañas escarpadas y bosques. Nunca se encontró el cadaver, ni el dinero, ni el paracaidas. Es el único caso de un secuestro aéreo en toda la historia sin resolver.

No deja de ser curioso que DB Cooper conociera, como hemos citado antes, la existencia de la puerta ventral en el Boeing 727. El diseño de las mismas se puso de moda en aviones trimotores con cola en T de la década de los 60 y 70 dado que la colocación de las turbinas impedía en gran medida la apertura de puertas en los laterales traseros de las aeronaves. Además, posibilitaban, como antes citamos, el acceso de pasajeros directamente al avión sin necesidad de movilizar vehículos de servicio. Junto a esta función, la escalera ventral del 727 tenía otro curioso fin, la de servir como punto de apoyo.

Debido al peso del conjunto del empenaje, al vaciar el avión de pasajeros o en el proceso de carga, movimientos incorrectos o vientos de cara provocaban que el avión cayera de cola. Es por ello que la escalera ventral, reforzada en este modelo, servía como apoyo de seguridad, siendo obligatoria su extensión en todos los procedimientos de carga y descarga, se usara o no.

El Interruptor de Cooper

En aviación, todo incidente o accidente tiene repercusiones y trae cambios. El secuestro provocó que se dieran grandes cambios en la seguridad de los vuelos comerciales, de hecho, la obligatoriedad por indicación de la FAA de detectores de metal en los aeropuertos se debió a este incidente. Además, se obligó a introducir mecanismos de seguridad en todos los aviones comerciales con puertas ventrales, el conocido como “Cooper Vane”.

El Cooper Vane, Interruptor Dan Cooper o paleta Cooper, es una cuña aerodinámica mecánica que evita que la escalera ventral de una aeronave se despliegue durante el vuelo. Es un dispositivo muy simple, consistente en una chapaleta con resorte conectada a una placa que, a medida que el avión toma velocidad, el flujo de aire empuja la paleta y el resorte bloquea la puerta.

Sin duda, uno de los grandes enigmas de la historia de la aviación tuvo lugar en un Boeing 727 y a dia de hoy, podemos seguir preguntándonos: ¿Cooper, dónde estás?

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Bibliografía:

https://en.wikipedia.org/wiki/Cooper_vane

http://www.alasewm.com.ar/boeing727.htm

https://www.infobae.com/america/eeuu/2016/07/13/d-b-cooper-el-hombre-que-secuestro-un-avion-salto-en-paracaidas-y-vencio-al-fbi/

http://www.elavionista.com/8-cosas-que-quiza-no-sabias-del-boeing-727/

https://elpais.com/diario/2007/11/25/domingo/1195966354_850215.html